Las pizarras y sus detalles y curiosidades

¿Pasar o borrar?

En cada espacio escribimos historias y en los procesos de aprendizaje más. Las pizarras se han convertido en los sitios de construcción de conocimiento perfecto para grandes y chicos. Las pizarras desde las clásicas hasta las más tecnológicas se han adaptado a las necesidades de distintas generaciones y han servido para explicar siempre de manera más visual y desde el ejemplo el conocimiento que requiere mayor profundización o es más complejo.

Hay varios tipos de pizarras, y muchos recuerdan las de tiza y otros ya han abordado las más tecnológicas que con solo un clic o un sensor de movimiento ejecuta los diferentes comandos.

¿Cuáles son las más usadas actualmente?

Hay muchos tipos aún en coexistencia, pero entre las más sonadas en la actualidad está la pizarra digital interactiva, que consiste en un computador conectado a un video proyector y que proyecta la imagen de la pantalla sobre una superficie, que es contralada desde el equipo por el usuario, asimismo, puede hacer ajustes o anotaciones manuscritas sobre cualquier imagen proyectada, imprimir, guardar y hasta exportarlas en distintos formatos que se requiera.

En la actualidad, los medios digitales han tenido un gran poder en la educación, y este tipo de pizarras ayuda en función de los distintos tipos de alumnos y la cantidad de recursos necesarios, ya que no es lo mismo, las necesidades que tienen los niños de preescolar a los estudiantes universitarios.

Existen varios tipos de estas pizarras, inicialmente están las pizarras digitales interactivas de gran formato, ideales para cuando el profesor o líder que presente realiza las anotaciones en la superficie de proyección.

Otra de las opciones de este tipo, es la pizarra digital portátil, es similar al modelo anterior pero se puede mover a cualquier lugar del aula o la sala de reuniones. En cuanto a la proyección, se podrá hacer en una pantalla estándar o también en una tela blanca o la pared. Se usa para las anotaciones un lápiz electrónico parecido a las tablas tradicionales. Con solo el uso de internet, el docente no requiere video proyector, puede de hecho realizar material previo o ejercicios y ejecutar la clase a distancia si lo desea.

Si nos enfocamos en la tecnología, también este tipo de pizarras se pueden clasificar en pasivas o táctiles, que están creadas con una membrana sensible al tacto y si manejan con el uso de los dedos o un rotulador. Aunque hay que tener cuidado con el uso de este último, ya que los expertos consideran que en muchas ocasiones afectan la pizarra o dejan huellas permanentes.

Pizarras electromagnéticas

utilizan este tipo de tecnología de digitalización para proporcionar una alta resolución, velocidad de transmisión y facilidad y calidad en las anotaciones. Si tecnología es una de las más robustas, su superficie de trabajo es de fácil limpiado, admite uso de rotuladores de borrado en seco, pero se requiere siempre un proyector. También hay que destacar que existen accesorios y herramientas externas a las pizarras que pueden mejorar o acercar la experiencia digital a través de algunas plataformas y se pueden comprar de manera independiente.

Por otra parte, no podemos dejar de citar en estas clasificaciones de opciones, una de más reciente aparición, los sistemas de posicionamiento basado en infrarrojos dentro del proyector. Edson y otras grandes marcas han desarrollado esta opción que consiste en un sensor por infrarrojos que capta el punto en el que el lápiz electrónico emite la señal cuando toca la superficie en que se está proyectando. La propuesta es totalmente independiente e integra el sistema en el propio proyector por lo que no hay ningún elemento adicional que sumar a la pizarra y ésta puede ser convencional. Lo negativo de esta opción es que el software de autor suministrado por el proyector es independiente y sus prestaciones son limitadas como para poder usarse como una pizarra digital interactiva.

Ventajas que no se borran fácilmente…

Son muchas las ventajas y bondades que tiene el uso de estas pizarras electrónicas y a los docentes les anima la posibilidad de integrar todas las bondades que arrojan las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza aprendizaje. La pizarra digital es siempre más fácil de utilizar, propone en los casos de conexión a internet, una fuente abundante de información multimedia e interactiva disponible en tiempo real en el salón de clases. La inmediatez también es otro de los factores que suman puntos a este recurso.

Asimismo, propicia el dinamismo, la vistosidad y el uso colectivo de los canales digitales (chats, correos electrónicos, debates online, etc). Los alumnos y asistentes a la exposición podrán ver avances en vivo de recursos e información en directo y que luego podrán profundizar en la red. Además de abrir una ventana para nuevas experiencias y posibilidades metodológicas para los profesores.

 ¿Y la pizarra Blanca?

La pizarra de tiza y la pizarra blanca aún están presentes en las aulas de clase, sobre todo estas últimas, que son descritas como tableros rectangulares de color blanco que utilizamos principalmente para dibujar, graficar o escribir con un marcador o rotulador cuya tinta se borra con facilidad.

Aunque aún muchos defienden la pizarra de tiza, por su economía y practicidad, hay que estar claros que una de sus principales desventajas es que ensucia significativamente el área donde opera y la tiza libera polvo que puede ser molesto incluso perjudicial para la salud respiratoria de alumnos y docentes.

Por el contrario, las pizarras blancas usan marcadores más higiénicos y prácticos que se pueden limpiar sin dejar huella. Fue inventada por Martín Heit, en la década de los 50 pero se popularizó 40 años después. Su inventor, un fotógrafo coreano, se le ocurrió la brillante idea en el cuarto oscuro mientras revelaba sus fotografías.

Heit se dio cuenta que podía usar un marcador sobre la película de los negativos y con un paño húmedo posterior borrarlo fácilmente. Él consideró que podría hacer esto en su casa sobre su muro para poner los recados telefónicos. Ya en 1960 las primeras pizarras blancas salieron al mercado, pero eran percibidas como muy costosas y no tuvieron el éxito inicial esperado. Fue en la década de 1990 cuando comenzaron a usarse de forma masiva motivado por temas de salud docente, ya que se demostró que al respirar tiza durante muchos años los profesores estaban expuestos a complicaciones respiratorias.

Y al momento de borrar…

Definitivamente en la actualidad y principalmente en las universidades y salas de reuniones de las empresas o en las agencias de creativos, las pizarras blancas se han convertido en un instrumento de importancia.

Lo que si hay que tener en cuenta es que si está ubicada en un salón de clases, debe estar instalada en una altura significativa para ser vista por todos los participantes, es recomendable evitar que los reflejos de luz le impacten directamente para no dificultar la visión de los participantes cuando se escribe o se lee alguno de sus contenidos, al igual que cuidar que la escritura sea legible y respetando las normas gramaticales y de ortografía.

Para la limpieza y buen mantenimiento de estas pizarras se recomienda usar los marcadores adecuados para las mismas, limpiar con un paño húmedo de agua tibia y luego uno seco para eliminar los residuos de vez en cuando. Si por error se usó un marcador permanente, la recomendación es que escriba sobre la escritura con un marcador de borrado en seco y luego borra de nuevo, y listo, en la mayoría de los casos habrá desaparecido. Se persiste el problema, humedezca con alcohol un paño limpio y seco, limpie la superficie afectada con movimientos circulares hasta remover los residuos del marcador permanente, enjuague con agua limpia y seque con un paño limpio. De ser necesario, podrá repetir este procedimiento.